Es extraño andar tranquila, no sentir dolor, no tener angustia ni ganas de llorar, ni esa opresión en el pecho, ni las ganas de vomitar en la mañana para sacar de alguna forma física ese nudo en la garganta. Llevaba tanto tiempo con desasosiego que no me acordaba que era estar tranquila. Me siento más liviana y más feliz.
Te sigo pensando siempre pero de forma diferente. Ya no se si te quiero tanto, o te admiro, creo que no y creo que me estaba mintiendo un poco para agarrarme duro de vos, del sentimiento, de los recuerdos, del miedo a no volver a sentir lo mismo alguna vez. Aceptar que no hay nada en ti que quiera o necesite más que tu atención, y pues ese es el ego al que no hay que pararle bolas para esas cosas.
Entonces, con esa despedida, los regalos, la carta, se fue todo el amor que te tenía y me queda la tranquilidad, y el sentirme un poco estúpida también, pero eso no importa ya.
Sólo se que este día que tanto ansiaba llegó y sin darme cuenta, me fui.
Te sigo pensando siempre pero de forma diferente. Ya no se si te quiero tanto, o te admiro, creo que no y creo que me estaba mintiendo un poco para agarrarme duro de vos, del sentimiento, de los recuerdos, del miedo a no volver a sentir lo mismo alguna vez. Aceptar que no hay nada en ti que quiera o necesite más que tu atención, y pues ese es el ego al que no hay que pararle bolas para esas cosas.
Entonces, con esa despedida, los regalos, la carta, se fue todo el amor que te tenía y me queda la tranquilidad, y el sentirme un poco estúpida también, pero eso no importa ya.
Sólo se que este día que tanto ansiaba llegó y sin darme cuenta, me fui.
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