Me importa un culo lo que tú pienses.
Te tuteo, para que te parezca que no te hablo golpeado. Tus intenciones no eran molestar, ni ser arrogante, ni decirme qué debo hacer con mi vida, ni cómo debo pensar en general y de mí misma. Nada de eso, hombre, faltaba más. Si me tienes tanto cariño, si también tienes cosas horribles, si has pasado momentos bien difíciles en este país que te han hecho revaluar muchos prejuicios tuyos, y malas concepciones, y sutilezas, si tienes una carrera en historia, posgrados en geografía y no se cuantas cosas más, más trabajas con esas comunidades de las que yo estoy hablando tan mal, obvio tienes todo el derecho y el deber de venirme a corregir en todo, claro, es que yo soy muy burra, muy neardental, muy ignorante, hasta machista en muchas cosas soy, imagínate. Y para completar, un ego crecido que no permite que nadie le diga nada. No, todos los males. Gracias por esa argumentación de cuatro hojas acerca de tu interpretación de lo que digo y lo que pienso. Qué haría yo sin ti, ala.
Querida Mónica, después de esa carta, que es la más larga y arrogante que he recibido en mi vida, siguen sin gustarme los negros, no como colectivo que es lo que me imagino que tiene una traducción automática mis palabras, solo siguen sin parecerme atractivos sexualmente los hombres de tez oscura y me disculpo por mi racismo. También siguen sin gustarme las mujeres, entonces me disculpo por mi homofobia, seguramente basada en mi pobre interpretación de mi género reduciéndolo a la genitalidad y a la construcción social de femeneidad. La verdad no necesitaba la mierda de tu cabeza. Ay, sí, ya en este momento para mí es pura mierda y me sabes a mierda, y sabes tanto que sabes a mierda.
Muchas gracias por todo, la ayuda, la orientación y los consejos, y si, mamita, una de sus cosas horribles es creerse la salvadora del mundo, ser arrogante, dar opiniones que nadie le preguntó alguna vez, y creerse con el derecho a juzgar a las otras personas basándose en el cariño y la confianza. Usted no me conoce, ni yo a usted, por supuesto, por eso mismo, no me meto en su vida, le agradezco que no se meta en la mía y no se crea con el derecho de venir a educarme, más cuando se basa en esas interpretaciones erradas en las que le da una vuelta a las cosas, hasta sacarlas de su sentido original.
Hizo de eso una tragedia, no se porque le afectó tanto, no se porque no lo deja ir, y si no quiere que le digan fastidiosa, no haga cosas fastidiosas. La vida es simple, es corta. Y no necesito sus golpecitos en la espalda porque estoy segura de que no estoy haciendo nada mal. Fin. Buena suerte en su camino evangelizador. Y por favor, no se vuelva a cruzar en el mío. Gracias.
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