Va rodando hacia Villeta la Amenaza Amarilla, va rodando con su tanque lleno de gasolina, va subiendo el Alto del Vino, va perdiendo la fuerza, va deteniéndose, voy poniéndome nerviosa, ¿por qué me haces esto?, ¿por qué no quieres funcionar?, de acuerdo, es lo de siempre, debe ser lo de siempre, la bomba de la gasolina, agua, trapo, abro el baúl y la gasolina se está saliendo, ¡se está saliendo!, hay un charquito de gasolina, ni si quiera caigo en cuenta que eso representa un peligro, es la manguera entre el tanque y la bomba, está roída, hay dos gotitas pequeñas pero constantes, jueputa, alguien se le ocurre cortar el pedazo roto y unir el resto de la manguera, lo logra, la gasolina deja de fluir, ¿por qué no lo hicimos antes?, llega el carro taller, la mecánica le pone abrazaderas, quita la tapa del distribuidor para poder ajustarlas mejor, pone la tapa del distribuidor de nuevo, la asegura con las abrazaderas, arrancamos, seguimos, felices, pasa el Alto, viene la bajada a La Vega, y la Amenaza corre, le falta potencia, hay aire en la manguera, pero al rato parece que todo se arregla y la Amenaza corre, es una carretera para correr, doble calzada, y por supuesto, tiene reductores de velocidad, la Amenaza pasa una franja de ojos de pescado a 60 km/h, vibra, y deja de funcionar otra vez, no se detiene, empieza la bajada a La Vega, el impulso hace que sobrepase camiones, canto, pero en el fondo ruego que el impulso no se acabe, llegamos a La Vega luego de una bajada con el carro apagado, soy buena en eso de manejar, debo reconocerme eso, lo parqueo, abrimos, y las agarraderas del distribuidor no quedaron bien sujetas y volaron lejos, listo, es solucionable, vamos a buscar agarraderas para el distribuidor y para la manguera de la gasolina, las encontramos, las ponemos, funciona, arrancamos, volvemos a estar felices, pero en la subida a Villeta algo parece no estar bien, no tiene potencia, ¿habremos apretado mucho las agarraderas que no pasa la gasolina?, paremos, miremos, listo, sueltas, prendamos, no prende, jueputa, ¿qué pasa?, esta vez sí es la bomba, ¿no podías esperarte a una sombra?, ¿por qué me haces esto?, listo, agua, trapo, tiempo, paciencia, 20 minutos y todo estuvo bien, arrancamos de nuevo, todos van prendidos, yo también pero del techo, Villeta, alguien no miró el mapa, teníamos que desviarnos en la carretera a Útica, paramos, la Amenaza muere de nuevo, por cuarta vez, agua, trapo, paciencia, muchas cervezas, familia preocupada, quieren ir por mí, no quiero, me da pena, estoy muy vieja para que me anden salvando, estoy en paseo, ¿por qué todo tiene que salir mal?, ni que estuviera haciéndolo a escondidas, soy fuerte, soy valiente, yo puedo, no estoy sola, llegan por nosotros para guiarnos, la Amenaza prende, arranca, nos toca dar una vuelta gigante, tengo miedo, pero no, lo logramos, llegamos, parqueamos, lo apago, queda al sol, quiero cuadrarlo de nuevo y no, no prende, ya no quiere prender, está caliente esa bomba, quema, mañana será, mañana lo muevo, no enciende, una, dos, tres veces lo intento, no prende, el filtro está lleno, la bomba está fría, ya no vas a prender más, ¿cierto?, está bien, te voy a dejar acá, pero tengo que parquearte mejor, protegerte el motor del sol, darte la vuelta para que quedes bajo la sombra, pero no, eres muy pesado, no puedo sola, Álvaro viene, logramos moverte, pero Amenaza, eres muy pesada, ayudo a empujar, ni más faltaba que me quedara metida sólo manejando, no sé qué hice, no sé cómo me moví pero tenga, siento que la pierna derecha dió una vuelta canela, que la cabeza del fémur se sale de su hueco y se vuelve a entrar, escuché por dentro y por fuera de mí un crunch, y un dolor tan profundo, una sensación tan fea que mi mente la borra, quedo sembrada, me da miedo moverme, Álvaro me mira, hace cara de tranquilidad, de no pasó nada, yo sólo quiero llorar y liberar la tensión de todo el fin de semana, pero no, debo ser valiente y fuerte, como siempre, y las lágrimas no son signo de eso, doy un paso, me duele hasta el alma y se siente que algo no está en su lugar, finalmente no todo está tan mal pero duele mucho, te cuadramos, entre cuatro, estoy muy nerviosa, subo al carro de Ana, y las ganas de llorar siguen ahí, pero no puedo, debo ser fuerte, debo ser valiente, la pierna me duele mucho, llegamos a Bogotá, Daniel se baja, nos reacomodamos, me bajo, la pierna funciona, duele, pero no como algo grave, llego a la universidad, Ana B. está ahí y me calma, pienso seriamente en venderte, y más cuando de la beca no llega todo lo que esperaba, voy al médico al otro día, una contractura muscular, el miércoles voy por ti, vamos por ti, papá está ahí conmigo, siempre y me anima para que no termine contigo, él no me deja sola, mi familia es lo único que tengo, después de lucharte y gastarte un repuesto que no necesitabas, conseguimos un eléctrico, tu problema es de energía, como el mío, y arrancamos, y corres, corres conmigo, cuesta arriba, como el viento y somos felices los dos hasta que el corazón se te cansa, tu bomba de gasolina se recalienta, y toca parar y darte agua y esperar a que te recuperes y te enfríes, y ya, vuelves a correr, más que antes incluso, y juntos pasamos carros y tractomulas y cantamos. Eso somos, tú y yo, y no te voy a vender, y no me voy a separar de ti. Nunca.
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