Aprovechemos que al parecer los mensajes no llegan a su destino. Hagamos fiesta con las palabras. Venga que le quiero decir muchas cosas, todas chimbitas. Imagínese que lo sigo queriendo montones, que no se que pasa por su cabeza para que me esté hablando otra vez pero que me alegra mucho. Que lo extrañaba montones, que me hace muy feliz, que me tiene las hormonas alborotadas. Que me dan ganas de contarle mi vida. Que me dan ganas de mandarle cosas para hacerlo sonreír. Que volvió a abrir la puerta de pensarlo bonito y sonriendo.
Peeeerooo
Todo eso es apenas producto de mi imaginación. Usted no siente ya nada, no quiere ya nada y todo esto es el feliz resultado de demostrarle que uno puede ser amigo, entonces simplemente hice la tarea bien y los dos estamos sanando. Y muy loca y todo pero no tan boba como para volver a caer en lo mismo, esa mala vida no me la pienso dar otra vez.
Por eso me autocensuro y me alejo y me amarro los dedos para no escribirle. Mejor dejo las cosas quietas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario