sábado, 29 de julio de 2017



Y vos estás ahí, sentado en el sofá, mirando cómo me aproximo rápidamente y me siento encima tuyo, a horcajadas, y te beso, te muerdo, mientras te voy desapuntando la camisa, mientras me coges el culo a dos manos y me quitas la blusa, y me chupas el cuello y me muerdes los hombros y yo solo empujo más y me restriego contra tu verga erecta que pide desesperadamente que la saque de dentro del pantalón y los boxers para acomodarse dentro de eso que siente tan caliente y adivina tan húmedo.
Me apoyo sobre la pared de fondo para que vos, sobre la blusa, me muerdas los pezones duros por la arrechera tan brava. Senos redondos dentro de los que sumerges la cara mientras subo y bajo y me restriego más y más duro.
Pero no, no me aguanto, yo quiero masturbarme con tu verga. Me bajo un poquito y te desabrocho el pantalón, oh sorpresa, no hay boxers, entonces te puedo sacar la verga sin necesidad de bajarte los jeans.
Entonces vuelvo y me trepo encima tuyo, corro el hilo un poco y me lo meto entre los labios y empiezo a moverme hasta que te mojes conmigo.
Cuando te siento bien mojado me bajo de nuevo y me lo meto a la boca, tu sabor y el mío, tu humedad y la mía, con mi saliva todo junto, cuando lo he lamido y recontra chupado, subo y te beso, que sientas nuestro sabor, te meto la lengua, te muerdo y cuando ya no pueda más, me paro y me siento en tu cara, corro el hilo hacia un lado y dejo que tu lengua haga lo suyo. Que metas tu cara completa entre mis piernas, hasta que te ahogues, hasta que me muerdas, hasta que me dejes sin aliento de tanto gemir, ahí bajo y te lamo la cara para sentirle mi sabor en tu boca, en tus mejillas, en tu mentón, y mientras te beso me clavo en vos.

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