Hoy me contaron un pedazo de la historia que no conocía.
El 7 de mayo de 1985 salió Angélica León Parra de la barriga de mi mamá. Sólo salió, hubo un desprendimiento de placenta, a mi mamá no la atendieron a tiempo y mi hermanita se ahogó. Tengo recuerdos muy vagos pero vividos, tenía casi 5 años. Que yo le puse el nombre, creía que era por la niña más pila del salón pero yo entré al colegio hasta al año siguiente entonces ese recuerdo no cuadra. Pero otros sí, como que fue el período más largo en que me separé de mi mamá, despertar de la siesta de la tarde en la cama de mi abuelita llorando con Claro de Luna sonando en mi cabeza, mi tía llevandome a la Facultad de Enfermería de la Nacional para distraerme y, finalmente, del día que fui a ver a mi mamá. Ella estaba en la San Pedro Claver, recuerdo que mi tía me entró de la mano y me dijo que pusiera cara de enferma, ella iba con su uniforme y pasarme fue fácil, luego mi mamá en el cuarto, una negrita sirviéndonos un caldo de un termo rojo, mamá hablandome, yo parada en la escalerita para bajarse de la cama.
El pedazo de la historia que yo no conocía es que esa pequeña visita hizo la diferencia, hizo que mi mamá volviera a querer vivir y salir de esa depresión de perder un hijo. Angélica era una morena, crespa, popocha y grande. Ellos la vieron, los tres, mamá, papá y tía.
Mi mamá es el ser humano más fuerte que conozco: tuvo una infancia y una adolescencia dura, quiso hacer muchas cosas pero las circunstancias no se lo permitieron, perdió un hijo, vio morir a sus padres, mi papá traicionó su confianza más de una vez y yo casi me le muero y tuvo que verme en una situación lamentable casi dos años.
Y todavía le alcanza la fuerza y la sonrisa para darme ánimos y abrazarme y cuidarme y consentirme todos los días y cuando me quejo por mis problemas que no son problemas, son bobadas.
Nunca fui consciente de que ese renacuajo de menos de cinco años fue la luz, que mi tía me llevó para que las dos dejáramos la tristeza y ella cogiera fuerza y se mejorara para pelear por mí y por ahí derecho por seguir viva.
Ella es el ser humano que más amo en el mundo, incluso sobre mí.
Porque las ideas termita es mejor ponerlas en palabras antes de que terminen de parasitar y destruir mi cerebro.
lunes, 21 de agosto de 2017
Recuerdos random
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